Nos
mantuvimos en silencio, hasta que él lo rompió diciendo:
-En qué
estabas pensando cuando saliste así, sin nada de tu casa
-No lo
sé, ¿por qué quieres saberlo?
-Samantha,
estás afuera en el frío a quizá kilómetros de tu casa, claro que me da
curiosidad
El
termómetro marcaba tres grados, estaba frío, muy frío.
-Sé que
hace frío, mis papás se van a poner como locos si no llego en una hora
-Bien,
tenemos tiempo para hablar… por qué estabas ahí afuera
-Es estúpido
Andrés, le dije, y me tomó de la barbilla
-No
digas tonterías, nada de lo que tú o yo o tu madre o el vecino es estúpido,
tiene una razón de ser y fin
-Sé que
tengo recuerdos que mi cerebro o quizá mi ser interior no quiere que los
recuerde, pero me están matando, por alguna razón debo estar enferma y no puedo
evitar pensar en ello, quiero tener una razón pero no la encuentro, quiero
saber qué me pasó, por qué soy como soy, por qué mi madre se culpa a veces que
no lo ha hecho bien, que no me cuidó cómo debía, ¿ves?, son tonterías.
-Tienes
miedo, todos lo tenemos, todos tenemos miedo a recordar algo que hicimos mal en
el pasado o algo que nos hizo sentir terriblemente débiles o desprotegidos,
pero de seguro, si quieres alguna respuesta, la encontrarás. A veces, yo
también tengo miedo.
-¿Miedo
a qué?
-Miedo
a saber que tuve un pasado, miedo a saber que estoy viviendo un presente y
miedo a saber qué me depara el futuro.
-Andrés,
eres un chico brillante, no puedo creer que tus padres…
-La
vida depende sólo de ti mismo, no de los que están a tu alrededor, así que mis
padres no hacen ningún cambio en mi vida, pero los tuyos sí y deben estar
preocupados.
-Es verdad,
deben estar dementes, dejamos de hablar un momento, le di la dirección y
llegamos a casa.
-Llegamos,
es aquí, dije y estacionó el auto, gracias por estar ahí cuando lo necesitaba
-No
digas cosas cursis, simplemente fue coincidencia, una grata coincidencia, me
dijo, sonreí e intenté darle un beso en la mejilla.
-Samantha,
antes de que te vayas, me dijo he hizo que frenara mi beso en su mejilla y
regrese a donde estaba.
-Quiero
que sepas que tengo un miedo en particular ahora mismo que debo compartirlo
contigo
-Me
puedes decir si quieres
-Tengo
miedo a… enamorarme de ti, me quedé sin respiración y salí rápido del auto.
Cuando iba a entrar a mi casa, la bocina del auto hizo que botar las llaves y
regresar a ver. Andrés se rio al notar que estaba muy nerviosa y se despidió
con la mano, el carro arrancó y salió de mi vista.
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