Este es el primer capítulo, si lo leen, díganme qué les parece... :) Disfruten! ^-^
- Respira profundo Sam trata de calmarte
y mírame a los ojos, me decía mi mamá despacio mientras volvía en sí, estos
ataques de ansiedad me estaban haciendo mucho daño y ya no podía controlarlos
tan bien como antes. Respiré profundamente como me lo pidió mi madre y soltando
lentamente su mano, boté todo el aire que tenía dentro de mí. Mi papá
acariciaba mi cabeza.
- Creí que iba a ser más fácil si no les
avisaba que estaba empezando un ataque, creí que podía controlarlo, quería
restarle importancia, quería pararlo yo sola, pero parece que esto me ha
ganado, les dije cuando mis ojos dejaron de soltar unas cuantas lágrimas y mi
corazón dejó de latir con fuerza.
- Crees cosas que no son, Samantha cuántas
veces te lo hemos dicho, esto no es una tontería, es algo serio, sabes que
estamos aquí para ayudarte, explicó mi padre. Mi cabeza me dolía mucho, estaba
temblando y sabía que estaba muy pálida por la expresión en la cara de mi
madre. Decidimos seguir caminando ya que siempre me ocurre este tipo de cosas
en las calles cuando hay mucha gente, principalmente al cruzar las calles o
intentar encontrar un espacio libre entre tanta multitud en las aceras, de
seguro creía la gente a mi alrededor que era una loca medicada, o que era una chica
muy exagerada, porque me rodearon mientras caía al piso lentamente intentando
estabilizarme nuevamente, murmuraban entre ellos. Entramos a una tienda de café
y pedí un té helado con extra azúcar, porque eso me ayudaría a devolver mi
color natural y dejar de temblar.
Mi mamá tomaba el té despacio, muy
despacio, su cabeza estaba gacha, como siempre, cuando estaba preocupada y
triste a la vez, no era divertido verla así y peor si era mi culpa, porque
después de todo lo era, esta “enfermedad” la causaba mi cerebro, mis
pensamientos, no era algo que venía como un virus o que aparecía, mi cerebro lo
creaba.
-Tenemos que pedirte un gran favor y
tienes que dar mucho de tu parte si quieres estar bien, ¿de acuerdo? , me
preguntó mi papá, mientras tomaba de la mano a mi madre, asentí con la cabeza e
intenté escuchar atentamente.
-Sabemos que ha sido más fácil y
cómodo estudiar en casa, pero ya no es sano que pases sola todos los días, no
queremos obligarte a que vayas a una escuela con muchos niños pero encontramos
una escuela que te ayudará a mantenerte tranquila y podrás recibir las materias
que necesitas y todo eso, ya sabes, estarás con personas así, que te pueden
entender, me intentó explicar mamá, sin sonar grosera.
-Mamá no quiero conocer a gente, no quiero
que me ayuden, no quiero que me traten como enferma, no quiero nada de “todo
eso”, grité, no quería que me ayuden, no quería
ir a una escuela para gente como yo, para gente que me entendía.
Pero como era menor de edad y no
tenía nada que perder sinceramente, tuve que aceptar la oferta de mis padres de
ir a una escuela especial, para chicos con problemas, principalmente gente que
necesitaba mucha ayuda para controlar sus emociones, sus acciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario